Tiene mucho tiempo que no redacto nada, y pues realmente lo que deseo hacer son videos pues escribo más rápido de lo que hablo. Esta vez, escribo especialmente gracias a que afortunada o desafortunadamente falleció un familiar, y digo afortunadamente no porque me dé gusto su deceso, sino porque cierta forma un apersona muy enferma y de varios años de edad encuentra en la muerte el descanso eterno que algún día nos llegará a todos.
Este evento me puso a pensar y analizar muchas cosas, para empezar, la muerte son esas cosas que sabes que existen y que pasan, pero que nunca la planeas o esperas, a menos que te suicides o estés desahuciado, pero incluso teniendo un enfermedad de gravedad y con el peor diagnóstico, nadie puede asegurar el tiempo de vida que alguien tiene.
Todo el tiempo nos la vivimos haciendo planes, planes para el futuro, para lo que haremos en la noche o cuando lleguemos a casa, pero ese futuro, esa noche y esa casa puede que no sea nuestro destino y quizá la muerte se atraviese entre nosotros.
Lo más doloroso, cuando muere alguien (y eso lo pienso yo, no lo afirmo), no es cuando te enteras, es cuando asimilas que no volverás a ver jamás a esa persona, y que la última vez que la viste no fue ni lo más especial y ni lo más esplendido que pudiste haber esperado. Entonces aunque suene como un tonto cliché pues es verdad que debemos aprovechar a nuestros seres queridos y demostrarles nuestro afecto en vida.
Un idea que no comparto es la de esos grandes velorios en lo que la gente toma café, come pan, toma alcohol, y platica y ríe en memoria u honor de la persona fallecida. Una persona una vez que muere, eso es un muerto. Y aunque sea una cortesía darle el pésame a la persona o personas directamente afectadas, por cada abrazo y pésame recibido es un recordatorio de que su ser querido está muerto. Los muertos no escuchan, no hablan y mucho menos observan lo que hacemos.
Muy difícilmente puede cualquier persona sentir por lo que la otra persona está pasando. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es decirle a la persona que tiene todo tu apoyo para superar el duelo que acaba de empezar.